El nivel de brutalidad ha sido posible gracias a importantes mejoras tecnológicas en nuestro motor interno.
“Hemos renovado el sistema de daño corporal”, explicó Nathan Lemaire, director del juego. "Duplicamos el número de puntos de los enemigos, los llamamos Gore-Nodes, en los que los jugadores pueden infligir daño, así como el número de heridas o lesiones visibles en un solo enemigo. Y hemos aumentado la precisión de los golpes de los jugadores, para que el ángulo y la trayectoria de tu golpe definan lo que golpeas y tus enemigos reaccionen correctamente a él. Ahora también es posible cortar miembros en más sitios que nunca".
Las combinaciones de heridas, mutilaciones y daños son casi infinitas, lo que convierte cada combate en Dying Light: The Beast en un espectáculo de sangre y vísceras. Y aunque cada combate te parecerá sangriento, los brutales remates lo llevan a lo más alto, ¡con casi el triple de remates! |
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